Colombia, las FARC y Venezuela- Unión nacional en la primera, rechazo a la segunda y descrédito para - (2008-01-27)

Miguel Posada Samper

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En los diez últimos días hemos visto un despliegue de acción diplomática que no tiene antecedente en nuestra historia reciente, relacionado todo a las inaceptables propuestas de Hugo Chávez y a la amenaza que representa la actitud ese locuaz presidente para la lucha contra el terrorismo y las drogas y para la misma seguridad del hemisferio. El hecho de que hayan venido a nuestro país John Walters, el zar contra las drogas de Estados Unidos y el presidente del Estado Mayor Conjunto envió un mensaje muy claro al dictador de la martirizada Venezuela. Lo entendió y reaccionó en la única forma que el conoce: los insultos. ¡Más insultos! La oficina contra las drogas trajo además media docena de congresistas importantes, entre ellos a Silvestre Reyes, del Partido Demócrata y presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara. Para terminar vendría a Medellín la Secretaria de Estado, Condoleeza Rice, con otro grupo de Congresistas. El mensaje hacia Chávez no puede ser más claro: ¡Quieto con Colombia! Por lo menos, durante el gobierno actual de Estados Unidos. Después de esta última visita Chávez acusó al DAS de fraguar intentos para asesinarlo y a Estados Unidos de planear una guerra contra Venezuela desde Colombia.

Curiosamente, Chávez nos puede haber hecho un favor en lo que concierne al TLC. Muchos congresistas, ante la grosera arremetida del “mico hablador”, como lo denomina el pasodoble recientemente escrito en su honor, se inclinarán por aprobar el TLC. A esto contribuiría otra situación emergente. Ante el riesgo de una recesión, el gobierno Bush ha propuesto un programa de gastos extraordinario, unos 150 mil millones de dólares, una propuesta muy atractiva para el congreso americano en un año electoral. Sin embargo, puede ponerle como condición implícita la aprobación del tratado de Libre Comercio con Colombia. Últimamente el ejecutivo de Estados Unidos ha mencionado la posibilidad de recurrir a  lo que llaman la “opción nuclear”, denominada así porque es un recurso extremo, que consiste en obligar a una votación en el congreso. Obviamente, sólo lo hará si está seguro del resultado.

Por su parte, la diplomacia colombiana se desplegó en Europa. Era lo que había que hacer para lograr una solidaridad ante los ataques de Chávez y una postura lógica en ese continente frente al tema de los secuestrados. El presidente Uribe viajó a Francia, la Unión Europea y España, y asistirá a la conferencia de Davos, que reúne a las economías más importantes del mundo. En todas partes recibió respaldo. Además, se dio la feliz coincidencia de que se llevó a cabo en Madrid un Congreso sobre “Víctimas del Terrorismo”. Se permitió en el Foro que nuestro canciller, secuestrado durante 6 años, fuera el primer orador del Congreso. Colombia llevó además a Clara Rojas, a su madre y a su hijo, y al subintendente Frank Pinchao. Todo esto causó una fuerte impresión a los asistentes y fue desplegado ampliamente en la prensa.

Juega a favor de Uribe el contraste entre su figura y lenguaje, y los del estridente y grosero venezolano. Las propuestas de Chávez de dar reconocimiento a las FARC y removerles la calificación de terroristas, fueron rechazadas por casi todo el mundo. La única excepción fue el ex guerrillero Daniel Ortega de Nicaragua.

Así las cosas, lo que logró el caudillo venezolano fue exactamente lo contrario de lo que quería. Logró unir a los colombianos más estrechamente que nunca contra las FARC y contra Chávez. Hasta el Polo Democrático se unió al rechazo. Todo esto provocó además que se organizara lo que será la marcha más grande que se habrá realizado en el país. Será contra las FARC y se cumplirá el 4 de Febrero. Por otra parte, no logró unir al pueblo venezolano contra Colombia. Por el contrario, nunca había habido más solidaridad entre los dos pueblos. Muchos venezolanos le reclaman al presidente Chávez mostrar tanta preocupación por los secuestrados colombianos y tanta amistad hacia las FARC, mientras en su propio país, decenas de personas padecen el secuestro de este grupo terrorista y de una delincuencia desbordada. Llegaron a Colombia centenares de mensajes de solidaridad de venezolanos. Y, con todo lo sucedido, algunos colombianos despistados, se pudieron dar cuenta de lo que tienen que soportar nuestros hermanos venezolanos todos los días. La última encuesta de opinión Gallup para Colombia muestra al presidente Álvaro Uribe con una opinión favorable de 80%, una cifra nunca antes vista, y a un Chávez en el 10%. Tenemos noticia de que la opinión sobre Chávez en Venezuela, mientras tanto, cae en picada y estaría por debajo del 30%. 

Para echar la última manotada de sal a la herida de quienes montaron el “show de Chávez y sus payasos”, más de 600 guerrilleros presos expresaron su rechazo a Chávez y a las FARC. Ordenaron una misa como unión simbólica a la marcha.

Fidel Castro, si todavía le quedan 6 neuronas vivas, le debe decir a su amigo: Chávez, hijo bruto, por tu propio bien, ¿Por qué no te callas?

 
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