Consecuencias de la disputa de Chávez con el presidente Álvaro Uribe - (2007-12-03)
Miguel Posada Samper
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La reciente disputa del grosero y locuaz dictador venezolano con el presidente Uribe es una pelea más para el folclórico personaje. Sin embargo, puede tener unas consecuencias importantes que conviene analizar. El incidente ocurrió en la víspera del referendo que perdió y que buscaba una nueva constitución venezolana, porque la propuesta era mucho más que una reforma, y que formalizaría la dictadura que ya ejerce. El sistema electrónico que instaló en Venezuela el dictador para las votaciones y el escrutinio podía el resultado que quería Chávez. Finalmente la ventaja de la oposición era tan grande que se limitó a reducirla, con los métodos ya conocidos (traslado del registro de opositores, un registro abultado por votantes inexistentes, etc.). Talvez no se atrevió a desconocer la derrota por miedo a la reacción del Ejército. Ahora, se presentará como un gran demócrata, e intentará borrar el recuerdo del fraude del referendo revocatorio. ¿Cuál fue el verdadero resultado? Hay encuestas que indican que el NO ganó con un 58% contra 38% por el SI.
¿Cuáles serán las actitudes de Chávez después de la derrota? No se puede esperar que corrija su intemperancia ni su deseo de imponer el Socialismo del siglo XXI en todo el continente. De todos modos, con reforma o sin ella, está acostumbrado a manejar a Venezuela como una finca de su propiedad y su presupuesto como su bolsillo personal.
Retornando al ámbito internacional, es improbable que el comportamiento de Chávez tome el cauce usual del trato entre naciones, donde se pueden decir cosas muy duras sin recurrir al insulto personal.
La actitud de Chávez en la cumbre iberoamericana, que terminó en una confrontación con España, se puede interpretar en muchas formas. La más lógica es que quería acabar con una agrupación (la iberoamericana) que no lideraba. Chávez ve a España como un rival y como un obstáculo para el liderazgo continental que él aspira a tener. España es un gran inversionista en la región y ejerce un liderazgo natural por la ayuda que puede prestar a los países del continente en sus relaciones con la Unión Europea. Con su comportamiento Chávez perdió el apoyo de un gobierno socialista, porque aunque pretendió atacar al ex presidente Aznar, terminó peleando con Rodríguez Zapatero y con el rey Juan Carlos. No es un daño fácil de reparar. Exigirle disculpas al rey no es la forma. Nunca las obtendrá. Con su posterior enfrentamiento con Álvaro Uribe, Chávez completa una larga lista de choques verbales, todos caracterizados por el insulto grosero y personal, aquel que no se puede nunca reparar. Ha insultado a los jefes de Estado, pasados o actuales, de Estados Unidos, Reino Unido (Tony Blair), España, Colombia, Perú, Méjico y Chile, y a los parlamentos de Brasil y Paraguay.
Todo esto, lejos de acercarlo a un verdadero liderazgo continental, le va a significar un aislamiento. Se quedará con Lula, pero sin Brasil, Argentina (hoy distanciada de Uruguay), Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Cuba. Estas amistades le costarán mucho, porque tienen un precio en dólares.
Con la confrontación es menos probable que tenga éxito en su deseo de ingresar a MERCOSUR, y también es probable el fracaso del Banco del Sur.
En el resto del mundo, también se le ira reduciendo el espacio. En Francia quedó como un payaso. Se presentó ante el presidente Sarkosy sin las pruebas de vida que había prometido, y su pelea con España y el Reino Unido le cierran las puertas de la Unión Europea.
El gobierno cubano, si nos dice algo la actitud del embajador de la isla en Colombia, está alarmado con los sucesos. Las puertas que se le cierran a Venezuela, también afectan a Cuba. Y esto haría a la isla más dependiente de la generosidad de Chávez. Cuba había logrado, con Rodríguez Zapatero, un nuevo acercamiento a España, algo que se puede “enfriar”. No es cómodo en este momento ser el país “amigo íntimo” de Chávez.
En el ámbito continental, probablemente muere también la posibilidad de la reconstitución de la Comunidad Andina. Esto tiene implicaciones para Colombia, por supuesto, por el gran flujo de comercio entre los dos países (exportaciones de Colombia a Venezuela que podrían llegar en 2007 a 3500 millones de dólares, y unos 1500 en el otro sentido). Los empresarios colombianos que dependen del comercio con Venezuela deben buscar con urgencia otros mercados. Los más afectados serían talvez algunos confeccionistas. Un renglón importante son los automotores, pero las ensambladoras pueden resistir mejor el golpe.
Por otra parte, es probable que la Unión Europea acepte negociar con el binomio Perú-Colombia, dejando de lado la insistencia en la negociación bloque a bloque. Con la incertidumbre sobre el TLC con Estados Unidos y la posible reducción del comercio con Venezuela, está negociación se vuelve más urgente.
Otra posibilidad que se cierra, si es que de verdad existió, es el arreglo definitivo del diferendo sobre el mar territorial próximo a la Guajira.
Finalmente, el resultado del incidente, los insultos repetidos de Chávez y la respuesta franca de Uribe, es que quedaron sobre la mesa diferencias importantes que existían pero que estaban simplemente veladas por un cierto grado de amabilidad diplomática, especialmente por parte de Colombia hacia Venezuela. Se había considerado que era mejor dejar pasar incidentes desagradables, que han sido muchos, y no mencionar lo que se sabía. Ahora quedaron las cosas claras. Desde hace tiempo se sabe que Chávez ha tenido estrechas relaciones con las FARC, y que los ha apoyado permitiéndoles tener campamentos en su territorio, cometer secuestros y extorsiones contra ciudadanos venezolanos y transportar su coca a través del espacio aéreo de Venezuela. Hemos escuchado testimonios de que les ha suministrado a las FARC pertrechos y provisiones. Además, las intromisiones de Chávez en los asuntos internos de Colombia han sido muchas, y las acusaciones falsas contra colombianos también.
Hay quienes creen que esta nueva situación ayuda para que Estados Unidos nos apoye, y especialmente para que el congreso norteamericano apruebe el TLC. No es probable que esto ocurra. Si fuera por la administración Bush, hace tiempo se habría aprobado el tratado. Quienes se oponen al TLC en el congreso de Estados Unidos están pensando en lograr el apoyo de los ricos sindicatos a la campaña demócrata. Poco les importa lo que pase entre Colombia y Venezuela. Además, la izquierda de Estados Unidos puede sentir cierta simpatía hacia el sátrapa venezolano. ¿Si la señora Pelosi, presidente demócrata de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, es capaz de viajar a Siria, un país que ha apoyado el terrorismo y el asesinato, a abrazarse con el presidente dictador, hijo de otro presidente dictador vitalicio, porque no le ha de gustar Chávez?
Pasando a otro aspecto, por uno o dos años, la enemistad de los dos países afectará el comercio en alguna medida, y ahora Chávez será más descarado en su apoyo a las FARC, pero no se atreverá a embarcarse en una aventura militar contra nuestro país. No está listo para eso porque no le ha llegado mucho de su armamento nuevo y sus Fuerzas Militares no están en las mejores condiciones. Más adelante, un ataque se convertirá en un riesgo real y, querámoslo o no, nos debemos preparar para enfrentarlo.