El papel de Hugo Chávez en la liberación de secuestrados - (2007-09-13)

Miguel Posada Samper

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Hace unos días el presidente Álvaro Uribe, en una movida audaz, autorizó al presidente Chávez de Venezuela para que actúe como mediador para lograr la liberación de los secuestrados, llamados “canjeables, a cambio de la liberación de terroristas presos. Uribe planteó las mismas condiciones que ha mantenido siempre: la primera que no habrá despeje para negociar, y la segunda, que los guerrilleros que se liberen se deben comprometer a no volver a las filas del grupo terrorista. La segunda condición es lo que se llama un “saludo a la bandera”, pues todos sabemos lo que vale una promesa de las FARC: lo mismo que un billete de tres pesos. Volverán los que quieran volver, independientemente de lo que prometan. La primera condición, en cambio, es indispensable, pues el país no resistiría un nuevo despeje, por muchas razones que hemos expuesto en varias ocasiones. No se puede someter a una población de colombianos, cualquiera que ella sea, al gobierno de una organización terrorista, porque se sabe que reclutarían niños para sus filas, llevarían allí a secuestrados de áreas vecinas, se apoderarían de bines, tierras y ganados y utilizarían la zona para su negocio de drogas ilícitas. Eso fue lo que pasó en el despeje del Caguán. Aunque las FARC han puesto dicho despeje como condición absoluta, creemos que si Chávez se lo exige, levantarán la exigencia, por las razones que veremos más adelante.
El interés principal de las FARC ya no es, como lo fue en un principio, la liberación de sus militantes presos. Las cosas han cambiado. Entre los “farianos” presos hay una creciente desilusión con el proyecto de las FARC. La lealtad absoluta a las FARC ha dado paso, poco a poco, a un fuerte movimiento de repudio hacia el grupo terrorista. Además, muchos de los combatientes que serían más valiosos para el grupo, aquellos de mayor rango, han dado información a las autoridades. Sin embargo, las FARC no saben exactamente cuales de ellos lo han hecho. Ello significa que, así un guerrillero preso no haya dado información, sabe que si vuelve será visto con desconfianza, y vivirá al borde del fusilamiento. La inmensa mayoría no volverá a las filas terroristas.
Pero vale la pena analizar qué probabilidad de éxito tendrá la gestión de Chávez. No vamos a hablar de Piedad Córdoba, porque ella es una simple mensajera, que a cambio de su labor de “razonera”, espera un “reencauche” de imagen. Si se analiza detenidamente el asunto, resulta evidente que Chávez es la persona en el mundo que más puede exigir a las FARC. Y esa es la clave del asunto. Para el proyecto de las FARC, en muchos aspectos, es esencial el apoyo, o por lo menos la tolerancia, del gobierno de Chávez. Es un hecho que algunos dirigentes del grupo terrorista se mueven libremente en Venezuela, los frentes cercanos a la frontera la utilizan como refugio seguro y base de operaciones, en ocasiones han recibido apoyo en armas y provisiones de ese país, y el uso del espacio aéreo de Venezuela es fundamental para el tráfico de cocaína. Además el gobierno de Venezuela ha sido tolerante con el secuestro extorsivo de ciudadanos venezolanos. Chávez puede, si así lo desea, eliminar esa tolerancia y apoyo, y probablemente puede lograr además que Ecuador haga lo propio. No se puede exagerar la importancia que ello tendría para las FARC. Sería inmensa. Por esa razón Chávez le puede ordenar a las FARC que liberen los secuestrados. Cumplirían la orden.
Es ingenuo, sin embargo, pensar que el caudillo venezolano presionará a las FARC para lograr la liberación de los secuestrados a cambio de nada que sea útil para él. Chávez, el gobierno colombiano y las FARC, entre otros tienen que evaluar, cada uno de ellos, que gana y que pierde. Además, Chávez evaluará cómo le conviene llevar el proceso en el tiempo. Esto no es tan obvio como parece.
Chávez es, por supuesto, quién tiene más que ganar y menos que perder en todo esto. Para él es un paso que puede acercarlo al dominio de Colombia, algo fundamental en su ambición de ser un gran líder continental y mundial. Si logra la liberación, el Polo Democrático Alternativo, su aliado en Colombia,  tratará de presentarlo como un héroe nacional. Y con ello, talvez se pasará por alto el apoyo económico de Chávez a ese movimiento. A Chávez el éxito en lograr un acuerdo le dará prestigio en Europa, especialmente Francia, donde la estatización de Radio Caracas Televisión golpeó su imagen. Pero le pondrá dramatismo a todo el proceso, le hará exigencias al gobierno colombiano y demorará las cosas un poco. ¿Por qué? Porque así podrá durar un tiempo largo como estrella en el escenario político colombiano, con las luces puestas sobre él. Tiene entonces poco que perder y mucho que ganar.
Nicolas Sarkosy, el presidente de Francia, será otro ganador. Él participó en la iniciación del proceso. Con la liberación de Ingrid, le quitará una bandera a la izquierda francesa. Y el costo para él, es prácticamente nulo.
El gobierno colombiano y el pueblo colombiano lograran, en el lado positivo, la liberación de los secuestrados políticos, algo bueno indudablemente para ellos y sus familias que han sufrido mucho. El gobierno también se quitará de encima una molestia permanente. No habrá despeje y el horrendo costo que este tendría. Pero si habrá costos inmensos: La ingerencia de Chávez en la política nacional, por supuesto a favor del Polo, es un gran inconveniente. Y seguramente algunos de los guerrilleros liberados volverán a las filas de las FARC, donde seguirán cometiendo actos de terrorismo. Las FARC mantendrán sus refugios en Venezuela y Ecuador. Por otra parte, las FARC empezarán a secuestrar a otros futuros canjeables. ¿Quiénes serán?  
Para Piedad Córdoba, así sea sólo una especie de mensajera, todo será positivo. Su popularidad e importancia venían en picada, porque no es mujer de muchas luces, y sus salidas han sido desafortunadas. Recordemos el incidente de Méjico, donde propuso que todos los países rompieran relaciones con Colombia. Aquí la prensa fue más bien benévola con ella, pero fue una propuesta espantosa. Con esto se va a “reencauchar” un poco.
Las FARC, por su parte, entregarán una carta ya desgastada. Puede que ellos, en su autismo, no lo vean así; no lo entiendan. Pero perder algo que ya es inútil es no perder nada. La carta Ingrid ya no funciona tan bien y la carta Moncayo ya se desgastó. Los secuestrados actuales ya no les sirven para nada y no faltarán quienes afirmarán que la liberación demuestra que no son tan despiadados. Aunque no lograrán el despeje, mantendrán su refugio en Venezuela. No sabemos que pida Chávez, a favor de las FARC, a cambio de la liberación, pero lo que sea, será ganancia para el grupo terrorista. Lo otro que puedan ganar o perder, depende de la actitud de los secuestrados una vez sean liberados. Si Ingrid, por ejemplo, sale con el síndrome de Estocolmo muy arraigado, y se dedica a hacer proselitismo a favor de las FARC, algo que no se puede descartar, habrán ganado mucho. Si, por el contrario sale, resentida, a desacreditarlos en Europa, perderán imagen en Europa. Entre los otros secuestrados habrá diferentes reacciones. Algunas serán muy desfavorables a las FARC. El efecto de todo esto para las FARC depende del despliegue que le haga la prensa a cada caso. En buena medida, la prensa, nacional e internacional, determinará el costo o beneficio para las FARC.  
No esperemos entonces un proceso rápido. Quién maneja el tiempo esta vez no son las FARC, sino Chávez, según su conveniencia. Las FARC tendrán que cumplir sus órdenes.

 
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