EL CASO CHAUVÍN -UNA COMPLICIDAD AL DESCUBIERTO - (2009-02-08)
Miguel Posada Samper
Documento sin título
Antecedentes
El 1ero de marzo de 2008 la Fuerza Aérea Colombiana, actuando sobre inteligencia muy precisa, bombardeó un campamento de las FARC dentro de territorio ecuatoriano dando muerte a Luis Edgar Devia Silva, alias Raúl Reyes. Reyes era el segundo al mando de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Es posible que para la fecha estuviese ya muerto Pedro Antonio Marín (alias Manuel Marulanda), el jefe nominal de esa organización terrorista, caso en el cual Reyes sería el jefe real de las FARC. No era insólito que se encontrara un campamento de las FARC en Ecuador. En anteriores oportunidades el gobierno colombiano había advertido al ejecutivo colombiano sobre campamentos, e inclusive militares colombianos habían sufrido ataques con morteros y cilindros bomba lanzados desde el Ecuador. Cuando se daba aviso al gobierno ecuatoriano, la reacción era tardía. Las tropas ecuatorianas llegaban días después de que los campamentos eran evacuados por las FARC. ¿Se filtraba la información a la guerrilla? De eso no hay duda. Eso explica porqué no se avisó previamente al gobierno ecuatoriano del ataque al campamento de Reyes.
Luego del bombardeo, la policía colombiana y fuerzas especiales del Ejército entraron al campamento y recuperaron computadores y memorias de datos, así como el cadáver del terrorista muerto.
El ataque desató una tormenta diplomática entre los dos países, a la cual se sumo una “pataleta” de Hugo Chávez, que elogió al bandolero muerto y movió tropas a la frontera con Colombia. Rafael Correa se dio por ofendido por la penetración de su territorio. Parece que la penetración permanente del mismo por parte de las FARC no lo preocupaba. Rompió relaciones con Colombia.
En los documentos electrónicos de Reyes, que el presidente Correa pretende desconocer, es evidente el contacto amigable y cierta complicidad entre las FARC y funcionarios de elevado rango en Ecuador.
El episodio Chauvín confirma ahora esas relaciones.
El escándalo Chauvín
En Ecuador se desató un escándalo con las declaraciones de José Ignacio Chauvín, un cercano colaborador del ex ministro Gustavo Larrea acusado de narcotráfico. Correa aun no controla todo el poder judicial y no puede proteger a todos sus amigos y cómplices. Este tal Chauvín fue nada menos que Coordinador Político del ministerio de Gobierno. Está detenido por narcotráfico. En sus declaraciones dijo que era amigo personal de Raúl Reyes y que había hablado con él siete veces. Sobre el encuentro de su ex jefe Larrea con el terrorista, dijo que se habían reunido fuera del Ecuador y de Colombia. ¿Dónde entonces, si Reyes era buscado en todo el mundo? ¿Por qué no aviso a las autoridades del misterioso país de encuentro, como lo exigía su deber?
¿La disculpa para las reuniones? El cuento de todos los mamertos, el de Piedad y tantos otros: Que estaban trabajando en un acuerdo humanitario y que la muerte de Reyes dañó el proceso. Pero hay que anotar un pequeño detalle: que la supuesta discusión era a espaldas del gobierno de Colombia, parte indispensable de cualquier acuerdo. Chauvín se declara también “revolucionario”. También estaba metido, y eso no sorprende mucho, en narcotráfico, junto con unos hermanos Ostaiza, que según la Policía tienen negocios con las FARC. Esta banda exportaba coca del frente 48 de las FARC comandado por un tal alias Edgar Tovar a Méjico desde el Ecuador. Larrea quien había renunciado al Ministerio de Seguridad Interna y Externa de Ecuador para postularse a la Asamblea , se vio obligado a renunciar a su aspiración.
Pero hay más antecedentes de Chauvín. Fue su esposa quien ayudó a organizar, garantizando el pago de la sede, una reunión de la Coordinadora Continental Bolivariana, un grupo de apoyo a las FARC, que se cumplió días antes del bombardeo. A ese congreso asistieron personas que luego se desplazaron al campamento de Reyes. José Ignacio Chauvín fue dirigente del movimiento Alianza País, el mismo que llevó al poder a Rafael Correa. Pero también estaba, junto con Larrea vinculado a una ONG de “derechos humanos”, la Asociación Latinoamericana de los Derechos Humanos. Esa ONG, ¡que curiosidad!, asumió la defensa de las dos guerrilleras colombianas y la mejicana que fueron capturadas en el campamento de Reyes. ¿El equivalente ecuatoriano del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo? Así parece. En el caso de Chauvín se cumplen todas las características de un narcoterrorista: amistad con un guerrillero de las FARC, fachada de una ONG de derechos humanos y participación en narcotráfico.
¡Que hipocresía la de Correa frente a Colombia! Y se sigue haciendo el ofendido cuando este episodio demuestra que su gobierno está untado hasta la cabeza de complicidad con el terrorismo de las FARC.
Febrero 2009