El último “berrinche” de Evo y Chávez - (2008-09-14)
Miguel Posada Samper
Documento sin título
¿ En las recientes actuaciones de Evo Morales, el indígena cocalero presidente de Bolivia, y del locuaz y grosero Hugo Chávez, hay algo más profundo que un histrionismo dirigido a alentar a sus propios partidarios ante próximas elecciones en cada país? ¿La presencia de un par de bombarderos rusos en Venezuela y la próxima llegada de unos vetustos barcos de ese país, constituyen un riesgo militar significativo? Estas son preguntas que cabe formular ante los acontecimientos.
¿Cómo calificar la gravedad de lo ocurrido con la rotura de relaciones, parcial además, con Estados Unidos, de los pintorescos presidentes? Porque conviene anotar que, hasta ahora, no se han cerrado embajadas. Sólo han sido retirados los embajadores, algo de gran importancia simbólica, más que práctica. Hoy las relaciones entre países se desarrollan en diversos planos y ámbitos: en las Naciones Unidas, la OEA y otros organismos internacionales. Y además se desarrollan en el plano diplomático directo en distintos niveles y en al plano consular. Todos esos canales siguen abiertos. Ya pasó la época en que el rompimiento significaba el cese de la comunicación.
Un enfriamiento simbólico de relaciones ya existe entre Colombia, por una parte y Ecuador y Nicaragua, por la otra. Con Nicaragua poco importan las relaciones. Con Ecuador, un país vecino, importan mucho más, pero cabe anotar que se mantienen intactas las relaciones comerciales, que son importantes para ambos, y sigue siendo fácil el movimiento de ciudadanos entre uno y otro país.
Analicemos primero el caso de Venezuela y Estados Unidos. Venezuela le seguirá vendiendo petróleo a Estados Unidos, porque no tiene a quien más venderle todo su crudo pesado. ¿China, un poco lejos, acaso tiene las refinerías para procesar ese crudo? Estados Unidos le seguirá comprando el petróleo, porque lo necesita por el momento, pero a la larga, además de una creciente sustitución por otras fuentes de energía, aumentará el consumo de petróleo pesado canadiense, y en medida menor pero también creciente, de crudo pesado colombiano. ¿Es importante la presencia de unos vetustos barcos rusos y de dos bombarderos en cielos del Caribe? No lo es, y Rusia bien lo sabe. Así como Estados Unidos no pudo hacer mucho mas que hablar frente a la invasión de Georgia, Rusia no puede proyectar poder real en este continente. Se trata sólo de molestar al contrario, lo mismo que hizo Estados Unidos con sus barcos de guerra en el Mar Negro. Estamos ante una actitud desafiante de Rusia, enriquecida con su petróleo y gas, de los cuales Europa es dependiente. Rusia quiere retomar su papel de gran potencia.
Chávez está jugando a “mostrarse valiente” y “desafiar al imperio”ante un público interno, para ocultar sus problemas de mal manejo de la economía y la logística, ocultar sus vínculos con las FARC, impopulares en Venezuela, y mejorar su imagen antes de las elecciones de alcaldías y gobernaciones de noviembre.
La respuesta de Estados Unidos no se limitó a expulsar al embajador de Venezuela. Más duro fue incluir en la lista OFAC (la de narcotraficantes y sus colaboradores) a Ramón Rodríguez Chacín, ex ministro del Interior; al General Hugo Carvajal, jefe de Inteligencia Militar y a Jesús Rangel Silva de la DISIP (equivalente del DAS colombiano) por colaboración con un grupo terrorista y narcotraficante, las FARC. Es una señal para todos los aliados de Chávez que tienen propiedades y cuentas en Estados Unidos, que son muchos. Que estos tres personajes colaboraban con las FARC se sabía hace tiempo; lo importante fue el momento para incluirlos en la lista negra.
Evo Morales, por su parte, está corriendo riesgos con su gesto. Aunque la mayor parte de sus exportaciones no dependen de Estados Unidos, como es el caso del gas que se exporta a Argentina y Brasil, y los metales que salen al gran mercado mundial, si recibe ayuda de Estados Unidos y goza de ventajas arancelarias con el APTDEA. Como en el caso de Venezuela, el gesto tiene que ver con la situación interna. Las relaciones entre el gobierno de Morales y las cinco provincias de la “media luna” (Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca), se deterioran rápidamente y pueden terminar con la ruptura de la unidad nacional. Estas provincias votaron (por grandes mayorías) estatutos autonómicos, y reclaman una mayor participación en el producto de sus propias exportaciones. Es en ellas donde se produce la mayor riqueza del país: gas petróleo, soya y ganado. El conflicto ha pasado a la violencia porque las organizaciones de “camisas pardas”, en este caso ruanas rojas, de Evo Morales buscan intimidar a los pobladores, y estos en algunos casos han respondido con la misma moneda. El Ejército de Bolivia, hasta ahora, se ha mantenido al margen del conflicto, pero una declaración de Chávez en el sentido de que estaba listo a usar la fuerza para defender al gobierno de Bolivia, movió al Ejército a advertir que su intervención no sería bienvenida. En las provincias de la media luna no es aceptada la creciente presencia venezolana y cubana. Lo que dijo Chávez, rechazado en Bolivia contrarresta los posibles beneficios populistas del gesto “anti-imperialista” de Morales.
Para Colombia, los hechos recientes pueden producir resultados de diverso orden. Cada vez es más evidente el distanciamiento de posiciones entre los países de la Comunidad Andina de Naciones. Perú y Colombia están en plan de aplicar políticas económicas de libre mercado, por una parte, y por otra, Bolivia y Ecuador, avanzan en la adopción de un modelo socialista. Estas dos posturas hacen imposible la profundización de la CAN como bloque económico. Por otra parte, no escapará a los Estados Unidos que debe cuidar su relación con Colombia, a medida que el resto del continente se aparta de la democracia y del libre mercado. Otro hecho relevante es que los computadores de Reyes siguen teniendo efectos. La operación Fénix será un hito, no solamente en el conflicto interno colombiano, sino en todo el continente.
Miguel Posada
Septiembre, 2008