LA NO REELECCIÓN DE INSULZA AL FRENTE DE LA OEA, UNA BATALLA CONTRA EL CHAVISMO - (2010-02-15)
Ricardo Angoso
Documento sin título
Dentro del profundo e intenso debate ideológico que se desarrolla en América
Latina, entre los que defienden el modelo clásico de democracia liberal y
los que apuestan por al autoritarismo de corte populista, caudillista e
intervencionista en lo económico, asistimos en los últimos meses a una nueva
escalada por parte de los países Nuestra Alternativa Bolivariana para las
Américas (ALBA) por monopolizar, liderar o simplemente eutralizar la acción
de las instituciones internacionales, pero principalmente las del ámbito hispanoamericano, como la Organización de Estados Americanos (OEA), UNASUR y
Mercosur.
La reciente crisis de Honduras, en las que la satrapía venezolana de Hugo
Chávez jugó todas sus cartas para derribar al Gobierno legítimo y
constitucional que lideraba Roberto Michelletti, ha demostrado a las claras
que tal estrategia puede dar resultado y que incluso, en el camino, el ALBA
se encuentra con tontos útiles.
El mejor ejemplo de todos ellos es el Secretario General de la Organización
de Estados Americanos, José Miguel Insulza, que ahora aspira a la
reelección, pese a su sectarismo y a su consabida parcialidad en la campaña
de acoso y derribo a las autoridades de Tegucigalpa.
Insulza, que en el pasado fue humillado y vejado por el mismísimo Chávez a
través de todos los medios de comunicación -le llamó "pendejo, de la P a la
O", en su Aló Presidente-, es el tipo de "animal" político dispuesto a
vender su alma al diablo con tal de conservar su cargo, capaz de perder la
dignidad con tal de seguir su ascendente carrera política en el exterior, ya
que sus connacionales, los chilenos, no le quieren ver ni en pintura y
optaron por Bachelet para quitarse de encima a tan lúgubre e intrigante
personaje. No era para menos.
Ahora, Insulza, el enemigo número uno del pueblo hondureño, al que condenó
al ostracismo internacional y para quien consiguió toda suerte de condenas y
bloqueos a merced de su pérfida actividad, pretende presentar de nuevo su
candidatura para un segundo mandato al frente de la OEA. Campeón del
chavismo continental y amigo personal de los Chávez y compañía, que aunque
lo desprecian y lo insultan saben que les sirve en su proyecto hegemónico e
ideológico, este desvergonzado camaleón político esta dispuesto a seguir en
la poltrona aunque en la obra se vaya el escaso y cada vez más erosionado
prestigio de una institución que ha acabado siendo el juguete de la
desvergonzada dictadura venezolana a merced de los votos que maneja a su
antojo.
Todo ello con el silencioso beneplácito de la cada vez más errática
política exterior norteamericana para Hispanoamérica. El presidente
norteamericano Barack Obama parece no haberse enterado de la magnitud de la
batalla que se libra en el continente y de quienes son los amigos y aliados
de los Estados Unidos en la región. Honduras era parte de esa estrategia
hegemónica e imperialista inspirada por Caracas a base de petrodólares "regados" por el continente a todos los movimientos y regímenes
izquierdistas y antisistema, pero por suerte para los hondureños a Chávez y
Zelaya el tiro les salió por la culata y hoy esta pequeña nación
centroamericana goza de una democracia que ya quisieran para sí los
venezolanos.
Recientemente, y para suerte del público norteamericano, The Washington Post
ha denunciado el doble juego que practica Insulza. Mientras atacaba sin
piedad a la indefensa Honduras, condenando a sus habitantes al hambre
provocada por el bloqueo comercial, político y económico, callaba y guardaba
cuidadoso silencio ante los desmanes, tropelías y violaciones de Derechos
Humanos perpetradas por los regímenes neocomunistas de Nicaragua y
Venezuela, los nuevos paradigmas del totalitarismo en América Latina.
Esperemos que estas líneas de corduras de este medio norteamericano sean
leídas por los estrategas del Departamento de Estado y que el sentido común
se imponga, de tal forma que Insulza pase a la historia de una forma
ignominiosa y no sea reelegido de nuevo. Sería una segunda victoria del
campo demócrata en el continente tras el Waterloo chavista en Tegucigalpa.
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