Guerra a la manera venezolana - (2009-07-23)
Por Laureano Márquez, Tal Cual, Caracas
Documento sin título
Me puse a fantasear con la idea de cómo sería nuestra situación
si, de repente, estuviésemos enfrascados en dos conflictos bélicos
simultáneamente: una invasión a Honduras y una guerra con la hermana
república. Lo primero que tendríamos que negociar con esta última
es que no se interrumpa el intercambio comercial que tanto nos beneficia a ambos.
Tendríamos que tener horarios de batallas y horarios de comercio en la
frontera. En las treguas, lógicamente, los soldados venezolanos visitarán
Cúcuta para comprar carteras y chaquetas de cuero para sus novias, madres
y hermanas.
La demanda de combustibles para los tanques de guerra colombianos propiciaría
un mercado negro en el cual nuestra Guardia Nacional, con certeza, tendría
activa participación para venderles a los militares colombianos gasolina
con sobreprecio. Claro que, al venderle combustible nuestro a Colombia, comenzará
a escasear, como ha sucedido, del lado nuestro, con lo cual nuestros tanques
quedarían varados, perdemos la guerra, el Golfo y el estado Zulia, que
pasa a ser colombiano y Carmona su gobernador.
Mientras tanto, nuestra Fuerza Aérea inicia un intenso bombardeo sobre
Tegucigalpa y el Palacio de Gobierno de Micheletti. Nuestras tropas invadirían
Honduras por Nicaragua y nuestros barcos bloquearían las costas. Probablemente,
por confusión, nuestra Armada tomaría Belice, que nadie sabe que
está por ahí y la anexa a Honduras. Superada esta confusión
inicial entramos en Honduras y restituimos a Zelaya con sombrero y todo. Tendríamos
que disolver inmediatamente el Congreso de Honduras y su Tribunal Supremo.
Interviene la OEA, pero Chaderton dice que ahora sí se justifica el golpe,
toma todos los argumentos de las sesiones anteriores y los voltea... Insulza
queda convencido de que hay golpes buenos y malos. Como seguramente todos los
funcionarios, dirigentes del PSUV y parlamentarios oficialistas estarán,
dando el ejemplo, en la primera línea de fuego, descuidan Caracas y la
oposición fascista y golpista aprovecha la situación y da un golpe
a Chávez. Éste busca ayuda en Honduras y se gasta en un solo día
80 mil dólares en camisas rojas en la devastada Tegucigalpa. Zelaya se
arrecha por los gastos y porque el otro quiere estar por encima de él
y mandarlo.
Decide expulsarlo del país, pero como las tropas venezolanas están
en Honduras, Chávez le da un golpe a Zelaya, lo fusila y se queda como
Presidente de Honduras, llama a Micheletti como vicepresidente, rompe relaciones
con Venezuela y expulsa a todo su personal diplomático en ese país,
mientras afirman que no tolerarán ninguna intervención de potencia
extranjera y menos de Venezuela con su chequera de petrodólares. Chaderton
vuelve a la OEA y logra convencer a Insulza de que había que sacar a
Zelaya del poder con los argumentos de antes de Micheletti. Esta historia continuará...
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