¿QUÉ ESPERA LA CORTE SUPREMA DE COLOMBIA PARA INCULPAR A PIEDAD CORDOBA? POR QUÉ ESE SILENCIO DE LA PRENSA COLOMBIANA? - (2009-05-04)
Jacques Thomet
Documento sin título
No tengamos miedo de las palabras. La Senadora Colombiana Piedad Córdoba, aliada de las FARC, me hace pensar en Twilight, ese héroe mundialmente conocido de Stephenie Meyer, convertido en vampiro. Piedad Córdoba se parece a ese monstruo por su papel cruel en el asunto de los secuestrados en manos de la guerrilla.
Como los vampiros sedientos de sangre, ese siniestro personaje del Congreso Colombiano insiste, por demanda de las FARC, en jugar el papel de intermediaria en la liberación del Cabo Pablo Emilio Moncayo, secuestrado por los terroristas hace 12 años, y en el envío del cuerpo del Mayor Julián Ernesto Guevara a la familia de éste oficial, que dejaron morir en 2006, después de 9 años de secuestro. El 25 de abril, el Presidente Colombiano Álvaro Uribe le confió a la Cruz Roja Internacional y a la Iglesia la misión de recuperar al secuestrado Moncayo y los despojos mortales de Guevara. Pese a su rechazo de ceder a las exigencias de los terroristas, las FARC las han renovado a finales de la semana pasada: ellos quisieran enviar sus presas, la una fallecida hace 3 años, a la Senadora. La misma que está señalada para siempre por su complicidad activa con las FARC, como lo han revelado los archivos de Raúl Reyes, el ex número dos de la guerrilla, abatido el 1 de marzo de 2008 por el Ejército Colombiano.
En sus correos, la Senadora fue señalada por su oposición a la liberación de Ingrid Betancourt antes de la Operación Jaque, que permitió salvar ésta secuestrada el 2 de Julio de 2008, bajo la nariz y la barba de sus
captores. El respeto a los dos mártires, el uno todavía vivo, el otro en cenizas debiera imponerle a la Senadora la renuncia a tal función de Drácula, de aquel que vive de sangre y de muerte. Ello no ha ocurrido en absoluto: ella espera, en su antro, que quiera ceder el régimen democrático colombiano al chantaje de la guerrilla. Peor
todavía, esta Senadora en juicio por la Corte Suprema por sus lazos verificados con las FARC, no ha sido todavía perseguida por esta jurisdicción pronta a acusar senadores y diputados, con frecuencia sin ninguna prueba, por lazos presuntos con los Paramilitares.
Esta insostenible ligereza ilustra la complicidad evidente de ciertos magistrados con los movimientos terroristas. Imaginemos una toma de rehenes en Francia, como la ocurrida en 1993 en la Escuela Neuilly, Villa cuyo Alcalde era entonces Nicolás Sarkozy. ¿El futuro presidente habría aceptado que uno de los 25 niños fuera entregado al trotskista Olivier Besancenot y no a los poderes establecidos? ¿Qué el secuestro de los demás niños durara 12 años? ¿Qué cada año otro estudiante fuera entregado a un negociante comunista? Yo les dejo responder,
precisándoles que Sarkozy no habría esperado años para resolver el drama, el secuestrador habría sido abatido por la policía
. Estoy asombrado, casi lo mismo, por el mutismo de la prensa colombiana sobre el horror en curso en el doble dama Moncayo Guevara. Álvaro Uribe ha hecho una concesión sin precedentes, hace aproximadamente 2 meses, ofreciéndole a las FARC negociar sin ninguna condición, excepto un cese de fuego de 4 meses para avanzar en un intercambio entre los secuestrados por las FARC y los guerrilleros prisioneros. La guerrilla no ha respondido. Ella ha ocultado su rechazo bajo una macabra pantalla de humo: la entrega del cadáver del Mayor Guevara y del secuestrado Moncayo.
Uno esperaría ver los medios movilizados, el pueblo con ellos, para exigirle a las FARC que se sentaran en la mesa de negociaciones, teniendo por resultado una solución global, no limitada a los casos de Moncayo y del cadáver de Guevara. Éste no ha sido el caso. El silencio de la prensa obedece a una estrategia política, en un año tendrán lugar las elecciones presidenciales en Colombia. Ignoramos todavía si Álvaro Uribe, obtendrá del Congreso, el derecho a presentarse de nuevo. Una serie de intereses enmascarados que impiden la reacción de
apoyo a la iniciativa pacifista del Presidente que pudiese esperarse de los medios locales. Si el Presidente tuviese éxito, haría pasar su cuota de popularidad, hoy de 70% a 95%, como ocurrió después de la liquidación de Raúl Reyes. Todos los candidatos a sucederle, desaparecerían en la trampa de la historia.
Seré todavía más crítico con relación a las capitales Europeas, tan rápidas a poner la foto de Ingrid en las fachadas de las Alcaldías entre el 2002 y el 2008, ¿Qué esperan ellas para exigir a las FARC que acepten el ramo de olivos tendido por Álvaro Uribe?